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Andrés Serbin Presidente de CRIES
Andrei Serbin Pont Director de Investigaciones de CRIES

Mientras en el mundo se debate sobre las virtudes y los defectos de Fidel Castro, en Cuba el gran desafío ya no está el pasado. La muerte de Fidel puede ser una ventana de oportunidad para profundizar el proceso de transición pero hay un problema de timing. Cuando comenzaron las conversaciones para normalizar las relaciones entre Cuba y EEUU, nada indicaba que Trump llegaría a la presidencia, ni que buena parte de Occidente estaría virando hacia una derecha proteccionista. 

Pablo Ivankovich Politólogo

Hillary Clinton obtuvo hasta ahora 1.5 millón de votos más que Donald Trump, y la diferencia va a seguir creciendo. Todavía falta contar más de 4 millones de votos. Perdió la elección por el particular sistema del colegio electoral norteamericano, que hace que el voto de algunas personas sea “más igual” al de otros. Protestar hoy por este sistema no tiene sentido. ¿Se puede reformar de cara al futuro?

Luis Schenoni Doctorando en Ciencia Política (University of Notre Dame)

Los lineamientos de política exterior anunciados por Trump obligan a muchos aliados de EEUU a reconsiderar la relación bilateral. A partir de ahora oponerse a Washington retóricamente volverá a ser una fuente barata de legitimidad doméstica. Pero además, y quizás más importante: no está claro que el alineamiento con los Estados Unidos vaya a resultar en grandes beneficios económicos en la era Trump. Puede que la legitimidad internacional y las sonrisas se muden a China por cuatro años.

Francisco Corigliano Doctor en Historia

Si nos atenemos a las promesas de campaña, Trump implementaría una agenda de política internacional acorde a cuatro parámetros de lo que Walter Russell Mead llama la escuela jacksoniana: el escepticismo respecto de las alianzas estratégicas internacionales al estilo OTAN, el énfasis en las capacidades militares defensivas, el escepticismo respecto del rol de los EEUU como cruzado promotor de la democracia, y la renuncia a toda intervención en el exterior.

Juan Negri Doctor en Ciencia Política (University of Pittsburgh)

¿Qué pasa ahora? ¿Podrá hacer Trump todo lo que promete y que ese votante desencantado le reclama? Difícil. Los trabajos industriales no van a volver. Queda esperar que no compense ese déficit con una retórica crecientemente nacionalista y populista. Hay una maldición china que dice “ojalá vivas tiempos interesantes”. Hacia allá vamos.    

Julio Burdman Doctor en Ciencia Política (Institut d'Études Politiques de Paris)

Trump apoyó el Brexit. Y promueve una alianza con Rusia, para dominar en conjunto los destinos de Medio Oriente. Una pax ruso-norteamericana, que descree de los bloques regionales y de las instituciones (y los conceptos) financieros y comerciales creados para regular ese mundo. Una pax que no implica una confrontación abierta con China, pero sí una reorientación hacia adentro de la gran producción exportable china. 

Ernesto Calvo Ph.D. en Ciencia Política, Northwestern University.

Esta elección, profundamente arraigada en el pasado de Estados Unidos, puede cambiar el futuro del país en formas impensadas. Las voces en los pasillos dicen que Donald Trump va a ser un presidente de un solo término, incapaz de sobrevivir a los conflictos de su primera presidencia. Es probable. Los vientos de esta elección son fuertes y traen cola. 

Eugenia Mitchelstein Directora de la Licenciatura en Comunicación Social (UdeSA)

En el 2015 aumentaron los ingresos de los estadounidenses en todos los quintiles y el nivel de aprobación de la administración de Barack Obama, entre otros indicadores, parecían indicar una victoria de Clinton. Estas variables no cambiaron en las últimas semanas. Sin embargo, la mayoría de los análisis ignoró la creciente desigualdad en Estados Unidos. Este factor, junto a la desaparición de la clase media en el Rust Belt podría haber ayudado a hacer pronósticos.

Santiago Rodríguez Rey Magister en Comunicación Política (USC)

El equipo que conformaron Michelle Obama, Barack Obama, Joe Biden, Elizabeth Warren y, en menor medida, Bernie Sanders, para suplir las deficiencias como candidata de Hillary Clinton fue un fracaso rotundo. La participación electoral parece estar en niveles muy cercanos a 2012, que había sido ya menor al pico alcanzado en 2008. La incapacidad de Obama de asegurar su legado a través de la “persona más capacitada para hacerse cargo de la presidencia” será una mancha importante en su presidencia.

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