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Los holdouts en las redes

Observatorio de Redes
Una iniciativa de GICP UBA Coaliciones Políticas, OEAR (CIPPEC) y BASTION Digital

Somos un equipo de docentes y estudiantes de Ciencia Política de distintas universidades argentinas y extranjeras. Comité Académico: Ernesto Calvo (UMD), Miguel De Luca (CONICET/UBA), María Esperanza Casullo (UNRN), y Julia Pomares (CIPPEC). ¿Qué es el Observatorio?

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Lun, 18-04-2016

Por Martín Trombetta y Paula Szewach

Tras las maratónicas sesiones en Diputados el 16 de marzo y en el Senado el 31 de marzo se aprobó la ley que habilitaría el pago a los holdouts. Desde el Observatorio de Redes analizamos el trasfondo económico combinándolo con un análisis de cómo se tradujo la polémica en Twitter.

Recolectamos un total de 87.791 tuits durante los días de cada sesión y los días subsiguientes que contuvieran  los siguientes hashtags:

#FondosBuitre #Holdouts #NoVolvamosAlFondo #FueraBuitres #ArgentinaSiBuitresNo #PatriaOBuitres #SiALaConsultaPopular #NoAlQuorum #SiAlQuorum #sialacuerdo #Buitres #MovilizacionFpV #SeamosLibres #ConsultaPopular #BossioTraidor #DebateHoldouts #CongresoBuitre #PichettoTraidor. A partir de lo obtenido construimos una red que refleja las comunidades que se formaron en torno a esta polémica, que pareciera más polarizada en lo discursivo que en la práctica.

Empecemos por el contexto político-económico. Se trata de la votación más relevante que tuvo lugar en el Congreso en los últimos años. Desde las sanciones impuestas por el juez de New York Thomas Griesa en 2014, luego ratificadas por la Corte Suprema de Estados Unidos, Argentina se encontraba en una situación de default técnico, lo que significa que por razones técnico-legales (en este caso, un embargo) los pagos de nuestro país a sus acreedores se encontraban suspendidos. La lógica consecuencia del default es la salida de los mercados internacionales ya que ningún acreedor está dispuesto a prestarle a un deudor que no paga sus deudas. En otras palabras, Argentina pasó años sin poder recurrir al endeudamiento externo.

Durante esos años, las reservas en dólares del Estado argentino cayeron vertiginosamente por varias razones. La principal de ellas fue la sistemática política de tipo de cambio bajo, es decir,  un dólar barato sostenido por el gobierno de Cristina Fernández. El tipo de cambio fijado artificialmente en menos de 10 pesos (cuando el dólar paralelo, que se negociaba en el mercado, oscilaba entre los 13 y los 16 pesos) generaba un aluvión de importaciones y una fuerte traba a las exportaciones, lo que a su vez condujo a un abultado déficit comercial. A la política cambiaria del kirchnerismo contribuyeron, indudablemente, otros factores: la caída del precio internacional de los alimentos (productos que Argentina exporta), el agravamiento de la crisis energética -que obligaba a importar gas natural- y también el debilitamiento de la estabilidad financiera a nivel mundial, entre otros. A pesar de haber devaluado un 60% el tipo de cambio oficial a pocos días de asumir, la gestión de Mauricio Macri debe enfrentar un grave problema en el frente externo, ya que las reservas son actualmente muy bajas y los vencimientos de pagos de deuda externa en este año y el próximo obligan a una importante erogación de divisas que actualmente el Estado no posee. Por lo tanto, el macrismo ha optado por buscar la salida en un retorno a los mercados financieros internacionales, donde estos pagos de deuda vieja puedan ser efectuados con ingresos generados por emisión de deuda nueva. Esto hubiera sido imposible sin un acuerdo con los holdouts, de modo tal que es justo decir que todo el programa económico del PRO habría fracasado si los resultados de las votaciones legislativas hubieran sido adversos.

¿Y en las redes sociales? El kirchnerismo criticó el sentido general de esta medida aunque su posición fue ambivalente y, en buena medida, contradictoria. Este comportamiento se vio reflejado en los contrastes que encontramos entre la actividad en redes sociales y las votaciones. Mientras La Cámpora y otras organizaciones militantes que pertenecen al FpV cuestionaron este programa de endeudamiento externo por considerarlo una sumisión al establishment financiero internacional, sus diputados intervinieron en el recinto con una posición distinta.

En Twitter, se nuclearon en torno a un discurso muy reprobatorio y confrontativo, junto a los medios afines. Si cuando eran oficialismo se los notaba dispersos y descoordinados, ahora, como oposición se los observa a todos muy juntos sobre un sector. Axel Kicillof, responsable del Ministerio de Economía mientras fueron aplicadas las sanciones dictadas por Griesa, planteó en el discurso central de su bloque que el problema con el acuerdo presentado era que no era del todo favorable a la posición argentina y que continuar las negociaciones seguramente conduciría a un acuerdo superador. O como expresó en cuenta de Twitter convocando a una movilización frente al Congreso: “Es fácil pagarles a los buitres, se hace rápido; lo difícil es negociar con dignidad...”. En otras palabras, el problema según Kicillof no es contraer deuda en los mercados internacionales sino los términos que se aceptan a cambio. Estas contradicciones internas del FpV quedaron aún más expuestas en el Senado, donde el bloque votó dividido: 26 a favor (que representan poco más del 48% de los votos) y 16 en contra.

Otros actores relevantes en el debate como Massa y Stolbizer se encuentran dispersos hacia la derecha y más cercanos a medios como La Nación y TN. Progresistas, el frente encabezado por Stolbizer, votó a favor del acuerdo por considerarlo indispensable para paliar la débil situación actual de la economía argentina. De igual modo intervino el bloque de legisladores peronistas que responde a Massa y también buena parte del peronismo federal. El gobierno de Macri consolida así una coalición legislativa estratégica con estos sectores, aunque habrá que esperar para ver qué tan sostenible resulta en el tiempo.

La izquierda fue la única fuerza que se opuso de manera unificada al acuerdo con los holdouts y en concordancia con el mensaje que difundió en Twitter. Los diputados del FIT plantearon la ilegitimidad de la deuda externa argentina y criticaron el acuerdo por considerarlo parte de un plan de ajuste tanto presente como futuro sobre el gasto público de finalidad social.

Observatorio de Redes

Pero, ¿el oficialismo brilla por su ausencia? Como se observa en la red construida, los actores de Cambiemos pasaron desapercibidos en Twitter. Resultaba más conveniente no agitar las aguas virtuales. En cambio, y tal como anticipamos, en un extremo aislado y muy concentrados encontramos a los actores que se pronunciaron en contra de la aprobación de la ley de pago a los holdouts tal como estaba definida. La izquierda y el FpV parecerían ser aliados digitales en contra de la ley. Sin embargo, en la cancha donde se juega con votos, fue todo mucho ruido y pocas nueces: la mayoría de los legisladores pertenecientes al bloque del FpV votaron a favor del proyecto. Es decir, si bien en el plano discursivo se pronunciaron en desacuerdo y eso se reflejó en su actuación en Twitter, a la hora de votar...

¿Cómo sigue esta (endeudada) historia?

El pasado miércoles 13 de abril, la Cámara de Apelaciones de Nueva York autorizó finalmente el levantamiento de las restricciones impuestas hace casi dos años, lo que habilita a Argentina a realizar tanto pagos de deuda como emisiones de nuevos títulos en esta jurisdicción. La primera emisión será del orden de 15 mil millones de dólares y significará el regreso de nuestro país a los mercados internacionales de deuda en posición de tomador. La apuesta del gobierno radica en que este ingreso de divisas alivie la situación económica local tanto en el frente externo como en el fiscal, donde el déficit sobrepasa el 4% del PBI. Por un lado, el ingreso de divisas contribuiría a relajar las presiones sobre el tipo de cambio y otorgar cierta estabilidad financiera, condición indispensable para encarar un plan de reducción de la inflación. Por el otro, el refinanciamiento de deudas permitiría cierto margen de maniobra para una reducción gradual del déficit fiscal. En todo caso, el programa económico del PRO incluye un inocultable componente de ajuste presupuestario, cuyos principales blancos han sido hasta ahora el empleo público y los subsidios a tarifas de servicios y transporte. El duro impacto negativo de estas medidas sobre las condiciones de vida amenazan con afectar la gobernabilidad en un año en el que la recesión será inevitable. Esto traerá reacciones en las redes. Y el Observatorio no se las perderá.

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