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Un tiro al empleo y la inversión

Guillermo Sabbioni
Ph.D. in Economics (University of Florida)

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Mar, 19-08-2014
Con la Ley de Abastecimiento comenzaremos a presenciar un notable empeoramiento en los niveles de empleo. Ninguna empresa querrá contratar nuevos empleados si no sabe a qué precio podrá vender su producción. En otras palabras, desaparecerá el interés por invertir.

En Venezuela el gobierno tiene la atribución de “fijar los precios máximos de la cadena de producción o importación, distribución y consumo” y de “ejercer la rectoría, supervisión y fiscalización en materia de estudio, análisis, control y regulación de costos y determinación de márgenes de ganancias y precios.”  En nuestro país, el proyecto de ley para regular las Relaciones de Producción y Consumo—más conocido como nueva Ley de Abastecimiento—establece que si fuera necesario, el gobierno podrá “establecer, para cualquier etapa del proceso económico, márgenes de utilidad, precios de referencia, niveles máximos y mínimos de precios, o todas o algunas de estas medidas.”  

Es difícil imaginar una política que pueda tener consecuencias más perjudiciales que las que cabe esperarse de esta ley, en términos de empleo, inversión, calidad y variedad de productos, crecimiento económico, productividad, salarios, y superávit comercial.  Esta ley afectaría negativamente a todas las variables mencionadas, con lo cual su fuente de inspiración es un signo de pregunta.  ¿Cuál es la lógica que motivaría a un gobierno a impulsar una medida que ocasionará la destrucción de fuentes de trabajo?

Si este proyecto se convierte en ley (*), comenzaremos a presenciar un notable empeoramiento en los niveles de empleo.  La razón es simple: en un régimen de propiedad privada, ninguna empresa querrá contratar nuevos empleados si no sabe a qué precio podrá vender su producción.  En otras palabras, en la medida que los empresarios no puedan apropiarse de las ganancias que (legítimamente) generan, desaparecerá el interés por invertir, lo cual es equivalente a decir que desaparecerá el interés por generar puestos de trabajo.  En consecuencia, a menos que este proyecto esté acompañado de una modificación de los derechos de propiedad, la generación de empleo genuino ingresará en una espiral negativa.

Para inferir estas consecuencias no hace falta haber estudiado economía. Por el contrario, para pronosticar el impacto de esta medida es suficiente con ponerse en el lugar del dueño de un quiosco, una pizzería, una remisería o una panadería.  Imagine el lector si la pizzería de su barrio querría contratar más mozos a partir de la sanción de una ley que le impida cobrar por su pizza el precio que considere apropiado—en función de sus costos y, sobre todo, de lo que cobran otras pizzerías cercanas.  Del mismo modo, imagine el lector si el supermercado de su barrio querría contratar más o menos personal de limpieza o de entregas a domicilio al sancionarse una ley que autoriza al gobierno a fijar los precios de los productos que vende.

Las respuestas a estas preguntas muestran en forma elocuente lo que puede esperarse en términos de empleo en caso que este proyecto se convierta en ley, y mientras se mantenga inalterada la propiedad de las empresas.  Por lo tanto, aquí caben dos posibilidades: i) existe algún mecanismo virtuoso, conocido por los ideólogos del proyecto pero desconocido en las ciencias sociales, a través del cual esta ley influiría positivamente en el empleo; o ii) la ley no impactará negativamente sobre el empleo debido a que vendrá seguida de otra medida, a través de la cual desaparecerá el propósito de lucro en los negocios.

Si la búsqueda de ganancias se mantiene como uno de los objetivos de las compañías—lo cual es equivalente a decir que se conserva la propiedad privada—la generación de puestos de trabajo es incompatible con el establecimiento de precios o márgenes por parte de autoridades ajenas a la empresa.  En consecuencia, si la libertad y la creación de empleo constituyen una preocupación para nuestros representantes en el Congreso, se les sugiere que reflexionen acerca del diagnóstico aquí presentado.

Fuente imagen: denisebush.com

(*) NdR: El artículo fue escrito con anterioridad a su sanción.

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