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Un salto a lo desconocido

Diego Andrés Guevara Fletcher
Doctor en Ciencias Sociales (FLACSO)

Eduardo Rivas
Magister en Estudios de la UE (Universidade da Coruña)

Licenciado en Ciencia Política (UBA). Investigador corresponsal en Argentina del equipo de investigación «Intégrations dans les Amériques Latines» del Centre de Recherche et de Documentation sur l’Amérique latine (CREDAL) - Université de Paris III - Sorbonne Nouvelle

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Lun, 03-10-2016
El triunfo del NO significa un salto a lo desconocido para Colombia. Hasta ayer, se había avanzado más que en ninguna otra oportunidad en pos de la paz. ¿Se retrotraerán dichos avances? Se abre un período en que ambos negociadores deberán agudizar el ingenio para no dar por muerto el Acuerdo. Hay que actuar rápido y hacer una lectura clara de lo elegido este domingo. Los colombianos votaron por el NO al Acuerdo de Paz, no por el NO a la paz.

Cantaba Santiago Feliú que ‘los bueyes con que aramos se pueden cambiar’, y Colombia decidió no seguir la idea del trovador cubano y optó por reincidir en el camino que generó que el país viviera en guerra los últimos 52 años.

Finalmente, tal como se había anunciado, el 2 de octubre 34.899.945 de colombianos y colombianas estuvieron habilitados para votar SI o NO a la pregunta impresa en las papeletas de votación, debían responder si ¿Apoya usted el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Para que el Acuerdo fuera refrendado tenía que cumplir con dos requisitos. Que los apoyos al SI fueran al menos 4.536.993 y que fueran superiores a los apoyos al NO.

Pese a lo que se preveía en las encuestas electorales, y en medio de una evidente fractura del país por mitades, el NO se impuso al  SI por el 50,22%, lo que significa que el Acuerdo de Paz no se refrendó y, en consecuencia, se vivirá una gran incertidumbre política. La mitad más algunos más que uno de los colombianos eligió que la solución no es el acuerdo de paz negociado con la guerrilla de las FARC-EP.

El triunfo del NO no es sólo el triunfo de quienes se oponían al Acuerdo alcanzado entre el gobierno y las FARC-EP, es la derrota del único proyecto de paz duradera en Colombia en los últimos 52 años. Es el triunfo de las propuestas encabezadas por la derecha política encabezada por el ex presidente Álvaro Uribe. 

El triunfo del NO significa un salto a lo desconocido para Colombia, puesto que se había avanzado más que en ninguna otra oportunidad en pos de la paz, porque las FARC-EP ya habían comenzado a dar pasos concretos en pos de la aplicación del Acuerdo que habían alcanzado con el gobierno tras cuatro años de negociación en La Habana. ¿Retrotraerán dichos avances? ¿Volverán a la selva para volver a empuñar las armas?

Se abre entones un período en que ambos negociadores deberán agudizar el ingenio para no dar por muerto el Acuerdo. Es necesario actuar rápido, es necesario que se haga una lectura clara de lo elegido por los colombianos este domingo y se replantee el camino a seguir. Se debe avanzar en la idea que los colombianos optaron por el NO al Acuerdo de Paz, y no por el NO a la paz.

Para ello es importante que se recurra a aquellos colombianos que no se acercaron a votar, que fueron más del 62%. Hay que escuchar a esa mayoría silenciosa que por múltiples razones eligió no dar su opinión en una cuestión tan crucial para el futuro del país.

En 20 de los 33 departamentos colombianos triunfó el sí, la mayoría de ellos ubicados en los límites del país, pero en las regiones centrales, más populosas, inclinaron la balanza en favor del NO. Hay que entender por qué estos departamentos, con las excepciones de Boyacá y Bogotá, rechazaron el Acuerdo de Paz.

El Presidente Juan Manuel Santos tuvo como eje de sus dos gestiones presidenciales el alcanzar la paz en el país y la firmó, pero no la alcanzó, al menos no la paz que quiere alcanzar la mayoría de los colombianos que se acercaron a las urnas.

Se sabía que ocurriría si ganaba el SI, pero no se sabía que ocurriría si ganaba el NO. Lo que sigue no está escrito en ningún acuerdo compartido, y la incertidumbre sobre el futuro es enorme, en consecuencia lo que viene se debe pensar y construir a partir de ahora, y se debe hacer rápido.

Por eso es necesaria comenzar a trabajar hoy mismo en cómo se recupera el camino de la paz, porque como cantaba Santiago Felíú, ‘No se puede esperar, por todas partes, hay que defender la paz, nuestra paz… los bueyes con que aramos se deben cambiar.’

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