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Tres Postales de las PASO 2017

Javier Zelaznik
Ph.D. in Politics, University of Essex

Profesor full-time del Depto de Ciencia Política y Estudios Internacionales, Universidad Torcuato Di Tella.

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Mar, 29-08-2017
Con el telón de fondo de las tres PASO previas (2011, 2013 y 2015) se sugiere que la eficacia del sistema ha sido limitada en sus dos primeras funciones, siendo más efectiva como una encuesta que anticipa las elecciones generales.

Aquí se evalúan los resultados de las últimas PASO para la categoría de Diputados, enfocado sobre tres de sus funciones centrales: selección de candidatos, habilitación de listas, gran encuesta preelectoral. Con el telón de fondo de las tres PASO previas (2011, 2013 y 2015) se sugiere que la eficacia del sistema ha sido limitada en sus dos primeras funciones, siendo más efectiva como una encuesta que anticipa las elecciones generales.

Selección de candidatos

La primera función de las PASO es la de seleccionar candidaturas mediante un sistema participativo y abierto a la ciudadanía, con el objetivo de “democratizar” a los partidos. Sin embargo, la incidencia de los ciudadanos en la selección de candidatos está limitada por la tendencia de las agrupaciones políticas (partidos y alianzas) a presentar una sola lista.

La falta de competencia interna ha sido la regla. En las últimas PASO, para la categoría diputados nacionales sólo hubo competencia interna en 43 de las 207 agrupaciones que se presentaron (20,8 % del total), en línea con las tres PASO previas en que hubo competencia en 11,3% de las agrupaciones en 2011, 24,6% en 2013 y en 19% en 2015.

Las agrupaciones han hecho un uso irregular del mecanismo. En 2017, el PJ presentó varias listas en 12 distritos, Cambiemos en 11 distritos, el Partido Socialista y 1País en dos cada uno. En conjunto eso representa el 63% de las PASO con competencia interna en 2017. El resto de las 16 primarias competitivas corrieron por parte de agrupaciones distritales, 10 de las cuales no superaron el umbral del 1,5% de los votos válidos, y sólo dos superaron el 5%: el MPN con 22% de los votos, y el partido Unite! por la Libertad y la Dignidad que en Santa Fe obtuvo 6,2%, principalmente por el apoyo que obtuvo la lista del radical Jorge Boasso, a quien no le permitieron competir dentro de Cambiemos.

También hubo diferencias regionales. El extremo lo constituye Santa Fe donde 10 de las 17 agrupaciones presentaron más de una lista. En la mayoría de los distritos su uso fue más modesto: en CABA hubo competencia en 4 agrupaciones; en Corrientes y La Pampa en 3; en 8 provincias hubo competencia en 2; y en otras 5 en 1. Finalmente, en 6 distritos ninguna agrupación presentó más de una lista. El caso extremo es La Rioja, donde nunca hubo competencia interna en las PASO a diputados nacionales.

Aunque las PASO ha contribuido a construir coaliciones electorales (por ejemplo, en 2015 a nivel presidencial la coalición Cambiemos o el FIT), parece haber tenido un impacto menor en la democracia interna de los partidos.

Habilitación de listas

La segunda función de las PASO es reducir la oferta electoral introduciendo un umbral de 1,5% de los votos válidos para habilitar las agrupaciones que participarán en las elecciones generales. Aunque la aplicación de ese umbral tiene un efecto apreciable, es menos claro el impacto que tuvo respecto del problema de la fragmentación del sistema de partidos, una de las preocupaciones que fundamentaba la introducción de las PASO.

En 2017 se oficializaron 207 agrupaciones en los 24 distritos para la categoría de diputados, con un mínimo de 4 agrupaciones en Entre Ríos a un máximo de 17 en Buenos Aires y Santa Fe. Es la oferta más grande desde que se empezó a utilizar las PASO: en 2011 se presentaron 203 agrupaciones, en 2013 bajó a 175, y en 2015 volvió a subir a 189.

De las 207 agrupaciones oficializadas sólo 147 (71%) superaron el umbral, una reducción  mayor que en las elecciones de 2011 y 2013 en que lo superó el 74,4% y 80% de las agrupaciones respectivamente, pero menor que en 2015 en que sólo el 55% lo superó.

Hay una variación regional importante en el efecto del umbral. En 2017, en 8 provincias todas las agrupaciones lo superaron (Chubut, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz y Santiago del Estero), mientras en otras 8 provincias sólo quedaron por debajo 1 o 2 agrupaciones. Sólo en 3 provincias quedaron en el camino más de 5 agrupaciones (Santa Fe con 7, CABA con 10 y Buenos Aires con 12).

Suele argumentarse que las PASO contribuyeron a revertir la tendencia a la fragmentación del sistema de partido tras la crisis de 2001. Evidencia a favor en eso es el contraste entre las 341 listas que compitieron en las elecciones de 2007 y las 147 que se habilitarían en 2017. A pesar de sus méritos, tal comparación es problemática.

En primer lugar, porque el número de listas electorales es un indicador muy imperfecto de la fragmentación sustantiva del sistema de partido. Por ejemplo, las 60 agrupaciones que no fueron habilitadas para octubre de este año congregaban en conjunto sólo el 3,1% de los votos positivos a nivel nacional, superando ese promedio sólo CABA, Buenos Aires, Córdoba (apenas encima del 4% de los votos) y Santa Fe (con 5,1%). Al parecer, la limpieza de las PASO simplifica la organización, administración y ejecución del acto electoral pero eliminando fuerza política con escaso impacto sobre la fragmentación del sistema.

En segundo lugar, porque la introducción de las PASO fue parte de una reforma más amplia que incluía otras medidas tendientes a reducir el número de partidos y la oferta electoral, como el requisito de mantener un número mínimo de afiliaciones y la eliminación de las listas espejo. Por ejemplo, sólo con éste último cambio la oferta electoral de 2007 se reduciría de 341 a 311 listas, y la de 2009, última elección previa a la introducción a las PASO, de 275 a 233.

En tercer lugar, porque el efecto del umbral requiere la celebración de elecciones obligatorias, 3 meses antes de las generales, en que la oferta electoral es casi tan grande como antes de la introducción de las PASO. Por ejemplo, para las elecciones de octubre se habilitaron sólo 147 agrupaciones, pero como en 43 hubo competencia interna se presentaron un total de 331 listas en los 24 distritos, apenas 10 por debajo del máximo histórico de 341 en 2007, incluyendo listas espejo actualmente prohibidas.

Nuevamente, parece que el impacto reducto del mecanismo de habilitación es menor del que podría parecer a primera vista.

Gran Encuesta

La tercera función de las PASO es proveer un mapa de la distribución de preferencias electorales de los votantes cuya precisión se deriva de su carácter obligatorio, tanto para las agrupaciones que quieren participar en las elecciones generales como para los votantes. Ese mapa permite anticipar tanto los resultados probables de la elección general, como la eventual composición del Congreso resultante. A pesar de las variaciones en la participación electoral (que suele ser mayor en las generales que en las PASO), la reorientación de los votantes cuyas primeras preferencias no superaron el umbral del 1,5%, y el voto estratégico (voto útil), las elecciones generales suelen replicar bastante fielmente el resultado de las PASO. ¿Qué nos dice agosto sobre lo que podría ocurrir en octubre?  

Los Votos

El siguiente cuadro muestra el resultado electoral, focalizando sobre las fuerzas políticas que obtuvieron más del 1% de los votos afirmativos a nivel nacional, con datos del escrutinio definitivo en 23 distritos (se utilizan datos del escrutinio provisorio para Buenos Aires). Para facilitar la comparación con los resultados de las elecciones generales los porcentajes están calculados sobre la base de los votos positivos, que son los que se consideran este tipo de elecciones, en lugar de los válidos (positivos más votos en blanco), que es cómo se calculan en las PASO con el objetivo de aplicar el umbral de habilitación.

Porcentaje de votos en las PASO a Diputado Nacional (% de votos positivos)

A la espera del escrutinio definitivo en Buenos Aires, Cambiemos obtuvo el 37% de los votos positivos. La magnitud de ese apoyo electoral puede evaluarse con dos parámetros diferentes. El primer parámetro es la evolución de Cámbienos en los últimos dos años. En las PASO 2015 Cambiemos obtuvo el 31% de los votos positivos para la categoría diputados, lo que implica que tuvo un aumento de 6 puntos porcentuales. Esa evolución se verifica en casi todos los distritos, y es especialmente fuerte en San Juan y San Luis gracias a la incorporación de nuevos socios. Sólo en cuatro distritos tuvo retrocesos electorales debido principalmente al achicamiento de la coalición respecto del 2015 (la ruptura con el massismo en Jujuy, La Rioja y Santa Cruz, y de CC-ARI en Río Negro).

Para transmitir una imagen regionalizada de la evolución del desempeño electoral es útil comparar dos grandes regiones: los 5 distritos centrales (que incluyen CABA, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe), y los 19 periféricos, donde se incluye el resto. En ambas Cambiemos incrementó su apoyo electoral: en los distritos centrales pasó de 33% en 2015 a 38,7% en 2017, mientras que en los periféricos pasó de 26,7% a 34%.

En segundo parámetro es la comparación con el desempeño obtenido desde 1983 por las fuerzas políticas oficialista en las elecciones legislativas de segundo año de gobierno. Allí también Cambiemos supera la prueba: el 37% de los votos de Cambiemos se compara con el 43% que obtuvo la UCR en 1985, el 40% del PJ en 1991, y el 39% en 1997, el 22% de la Alianza en 2001, y el 38%, 29% y 33% del FPV en 2005, 2009 y 2013, respectivamente.

El desempeño electoral de Cambiemos se ve fortalecido por la división del peronismo que deja a la coalición oficialista a más de 15 puntos porcentuales de la segunda fuerza electoral. Con algún grado de arbitrariedad en la agregación de los datos, las agrupaciones alineadas con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner ocupan el segundo lugar con algo más del 20% de los votos, mientras el resto del PJ le sigue con el 16%. La unión de las tres facciones peronistas (Unidad Ciudadana, PJ no K, y aliados del PJ) congrega en conjunto al 39,3% de los votos, dos puntos por encima de Cambiemos. Pero esa unión no tendrá lugar en las elecciones de octubre, y tampoco es del todo claro que vaya a ocurrir en 2019.

El contraste entre la consistencia de Cambiemos y la descomposición del peronismo es un espejo de la fortaleza que durante la década kirchnerista tuvo el FPV frente una oposición fragmentada. Ese detalle no ha pasado por alto en los análisis de las elecciones recientes: los partidos que ocupan el gobierno nacional poseen una mayor capacidad para articular coaliciones de apoyo de alcance nacional. Apuntada la similitud, hay diferencias que hacen particularmente notable la articulación alcanzada por Cambiemos.  En primer lugar, el FPV pivoteaba alrededor de una fuerza dominante (el PJ), mientras que Cambiemos es una coalición que debe amalgamar los intereses de tres socios principales (PRO, UCR y CC-ARI) y sus respectivas facciones locales, además de otros socios menores. En segundo lugar, Cambiemos carece de una Liga de Gobernadores sobre la cual asentar organizativamente su estrategia electoral, a diferencia de lo que ocurría con el FPV.

A pesar del buen desempeño de Cambiemos parece extemporáneo hablar del inicio de una nueva hegemonía. Por otra parte, es notorio que por primera vez en casi dos décadas se está desplegando una coalición no peronista electoralmente competitiva a nivel nacional.

Las bancas

Es muy probable que en octubre se repitan a grandes rasgos esos alineamientos electorales, aunque en algunos distritos los resultados son los suficientemente parejos como para que pequeñas modificaciones puedan alterar marginalmente la distribución de bancas que se obtendría con las PASO. Eso es especialmente cierto en la Cámara de Diputados ya que en el Senado sólo en Buenos Aires se produjo un resultado ajustado (para la asignación de bancas de senadores aquí se considera a Unidad Ciudadana como el ganador de la PASO en ese distrito). El cuadro muestra qué Congreso tendríamos distribuyendo las bancas con el resultado de las PASO, y la diferencia de cada grupo político respecto de su actual composición.

Conformación del Senado y Diputados según resultado de las PASO (% de bancas), y diferencia porcentual respecto de la actual composición

El avance electoral de Cambiemos se traduce en un crecimiento de sus contingentes legislativos en ambas Cámaras. En el Senado, Cambiemos y sus aliados se acercan al tercio de sus miembros, subiendo al 40% de las bancas en Diputados. Ello contrasta con la pérdida neta de legisladores en ambas cámaras por parte del peronismo.

Si bien el avance de Cambiemos no lleva al control mayoritario de las Cámaras, algo que nadie esperaba de todos modos, sí lleva a cambios en el equilibrio interno. En el caso del Senado, el FPV perdería la mayoría propia que detentaba hasta ahora aún en caso de que el bloque de senadores se mantuviese unificado. Cambiemos incluso podría ser la primera minoría en caso de que el boque del FPV se divida, lo que algunos consideran casi como un hecho. Por su parte, en Diputados se modificaría la aritmética necesaria para que Cambiemos pueda construir mayorías: hasta ahora necesitaba del apoyo combinado del massismo Y el peronismo disidente; con la nueva composición sería suficiente el apoyo del massismo o el peronismo disidente. Aunque la existencia de alternativas aritméticamente posibles no necesariamente implique su viabilidad política, la labor de bloque oficialista se vería claramente reforzada, pudiendo eventualmente llegar a mayorías contando con el apoyo de los bloques provinciales y/o unipersonales.

En las elecciones de octubre deberíamos esperar alineamientos electorales y distribución de bancas similares a la de los dos cuadros previos. De lo contrario deberíamos empezar a discutir también la eficacia de las PASO como Gran Encuesta Gran. 

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