Bastion Digital Argentina

Leé mejor, mirá diferente

Ingresá con

Rajoy mueve sus piezas en el complejo ajedrez de Cataluña

Martín Gonzalez Araujo
Economista / Periodista

-A A +A
Mar, 24-10-2017
El desafío independentista obligó al gobierno español a desplegar una delicada estrategia de contención; la disputa se libra en varios frentes.

Sábado 21 de octubre de 2017, al mediodía. Comparece el presidente Mariano Rajoy. Luce sólido: a la autonomía de Cataluña se le aplicará el artículo 155 de la Constitución, iniciando una especie de intervención. La idea de esa medida es reemplazar a todo el gobierno local; intervenir los medios de comunicación de la autonomía; cambiar las líneas principales de la policía local, los Mossos d’Esquadra; participar en las cuestiones de hacienda y educación; y como broche final, llamar a elecciones autonómicas en el lapso de los seis meses de la aplicación de ese artículo. Las normas lucen contundentes y Rajoy se ve muy convencido.

 

Horas más tarde, el panorama es distinto a las órdenes dichas al mediodía. Carles Puigdemont sigue siendo el presidente de Cataluña y la clase política aún debate entre la declaración unilateral de independencia y el llamado a elecciones. ¿Qué ha pasado? Los procedimientos llevan su tiempo: la aplicación del artículo 155 debe tener el visto bueno del Senado, quien recién el lunes 23 agendó para tratarse a finales de esta semana, quizás con la intervención de Puigdemont presente en Madrid. Todo esto es un ajedrez: las normas y procedimientos obligan a ir paso a paso, y Rajoy se ve a gusto haciendo sus movimientos lentamente.

 

+ + + + +

 

Definitivamente, Mariano Rajoy es un ajedrecista: piensa los movimientos, va despacio, desconcierta a propios y ajenos y hasta lleva a la pérdida de paciencia. Rajoy se hizo su lugar durante su carrera política, a su paso y a su modo, superó obstáculos que otros políticos no hubiesen podido. No es un estratega de gran liderazgo, pero sí es un político de raza que avanza más allá del adversario que se le presente. En cuanto al problema catalán, Rajoy avanza lentamente hacia ganar la pelea contra la secesión catalana. Frente a ello, gana y pierde fichas en su accionar, en pos de obtener la victoria política final.

 

En principio, Rajoy ha perdido piezas en el aspecto mediático del asunto. El Govern catalán maneja muy bien los medios y lograron ganar la opinión pública internacional, en particular después de la jornada con represión del 1º de octubre durante el fallido referendum. Detrás de ello, existe actualmente una contraofensiva para desarticular este nuevo caso de la posverdad: falsedad, medias verdaderas e información inexacta para mostrar que Cataluña es víctima del accionar del resto de España, y así buscar un status similar a Kosovo. Aquí Rajoy se dejó estar, con reacciones tardías y sin el alcance deseado.

 

Desde el punto de vista político, la aplicación tardía del artículo 155 llevó a que el presidente buscara socios a nivel legislativo. Siempre mantuvo la participación del centrista Ciudadanos, pero logró comprometer a los socialistas, que terminaron aceptando más allá de las atribulaciones internas. En cuanto a lo diplomático, Europa siempre estuvo del lado del gobierno central, más aún de los enormes esfuerzos de Cataluña de exponerse en el extranjero, sin éxito en todos sus intentos.

 

Las piezas más sencillas de mover fueron las judiciales y las legales. Sabiendo que el Govern catalán se movió siempre en la desobediencia, las leyes fueron la principal baza de Rajoy. Como complemento de ella, la justicia siempre obró a la par del lado del Gobierno central: anuló las leyes catalanas del referéndum y de desconexión de España, respondió deteniendo a quienes armaban la logística del plebiscito y también a actores relevantes que organizaron altercados, como los líderes de organización pro independentistas como Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

 

El jaque a la reina por parte de Rajoy frente a Cataluña se dio por el lado económico. Desde la simulación de referéndum, más de 1.300 empresas mudaron su domicilio social y hasta fiscal, muchas de ellas emblemáticas de la región. El efecto en la futura recaudación de impuestos internos de Cataluña será muy considerable, ya que las empresas que salieron representan más del 55% del PIB autonómico. Se sumó a ello problemas en los bancos de origen catalán, así como mudanza de cuentas personales desde la región hacia el resto de España. Adicionalmente, se redujeron las reservas turísticas a Barcelona, fruto de estas peleas secesionistas, algo que no ocurrió con los atentados terroristas en la Rambla y en Cambrils. Como muestra de la situación, el ministro de Economía español, Luis de Guindos, agregó que las grandes superficies catalanas redujeron sus ventas un 20% durante octubre, desde iniciado la parte álgida de intentos de secesión.

 

+ + + + +

 

Pieza a pieza, movimiento a movimiento. La situación de adrenalina aparentemente daría lugar a mayor y más rápida respuesta. Parte por estrategia y parte por descuido, Rajoy dejó crecer el ambiente independentista. Detrás de ello, lentamente se va desvelando la trama catalana, algunos con tintes falsos y otros ridículos.

 

Queda esta semana por definir: por parte del Senado, si aplica el artículo 155, que por tener mayoría el Partido Popular se da por cierto; de lado de Carles Puigdemont, que se llame a elecciones en la autonomía o declare la independencia unilateralmente; y por parte de Rajoy, ver cómo implementar la intervención en Cataluña.

 

Esta semana se define mucho, pero esto no termina. Detrás de la aplicación del 155, existirán en Cataluña fuerzas contrarias a su ejecución: Puigdemont y sus ministros no aceptarán de por sí su remoción; la televisión local TV3 no admitirá cambios de contenidos de modo inmediato; las calles de Barcelona y la región, con su poder de convocatoria activa, se mantendrán agitadas durante larga parte de la intervención.

 

Finalmente, deberá reinar la paciencia, una virtud que Mariano Rajoy cumple de sobremanera. Cada paso que dé frente y durante la intervención, deberá ser de carácter quirúrgico. Pieza a pieza, movimiento a movimiento, como lo suele hacer Rajoy.

  • nah
  • mmm
  • aprobada
  • aplausos
  • ovación

Más en Bastión

BASTION en el mundo