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Marketing de alimentos y su relación con la obesidad infantil

Lorena Allemandi
Directora del área de Políticas de Alimentación Saludable, FIC Argentina

Es licenciada en terapia ocupacional, graduada en la Universidad Nacional de San Martín, Argentina. Se capacitó en investigación y en políticas públicas en el programa de Maestría en Salud Pública de la Universidad de Buenos Aires.

Es miembro de la red ALASS (Acción Latinoamericana Sal o Salud) y de la Coalición América Latina Saludable. También participa en proyectos de investigación y actividades de incidencia política en control de tabaco y es autora de publicaciones relacionadas.

Desde el 2011 se desempeña como Directora del Área de Políticas de Alimentación Saludable de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina). Entre otras actividades, coordina y desarrolla proyectos de investigación relacionados con la promoción de políticas efectivas para reducir el consumo de sal y grasas trans, la promoción de hábitos saludables y la prevención de la obesidad infantil.

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Lun, 28-08-2017
9 de cada 10 alimentos publicitados en los cortes comerciales de los programas infantiles de televisión son productos con baja calidad nutricional y alto valor calórico. Muchas de estas publicidades, además, usan personajes animados o deportistas famosos para captar la atención de los chicos.

Está claro que el ambiente donde vivimos condiciona nuestros hábitos. En este sentido, estar expuestos a alimentos de baja calidad nutricional (con mucho sodio, azúcar o grasas) y ser el blanco del marketing de estos productos, son algunos de los factores que impactan en el desarrollo del sobrepeso y, en especial, de la obesidad infantil.

El constante bombardeo de publicidad de este tipo de alimentos que los chicos reciben tanto en televisión, como en internet y en la vía pública afecta sus elecciones de consumo y los pedidos de compra que le hacen a sus padres y cuidadores. En FIC Argentina hicimos una investigación que demostró que 9 de cada 10 alimentos publicitados en los cortes comerciales de los programas infantiles de televisión son productos con baja calidad nutricional y alto valor calórico. Muchas de estas publicidades, además, usan personajes animados o deportistas famosos para captar la atención de los chicos. Y lo logran.

Hay otro medio que la industria de alimentos explota para promocionar sus productos: se trata de los envases de los alimentos. Colores y tipografías llamativas, personajes animados, famosos, juegos, entre otros, son algunos de los recursos que se ven en los envases y que buscan, como objetivo último, atraer a los más chicos y generar fidelidad con sus marcas.

Este tema analizamos en un reciente estudio que hicimos conjuntamente FIC Argentina, la Universidad Católica de Santa Fe y la Fundación para el desarrollo de políticas sustentables (FUNDEPS). Analizamos más de 300 envases de galletitas dulces, postres y cereales y observamos que el 87% de ellos contenían una cantidad excesiva de uno o más nutrientes críticos como sodio, azúcares o grasas.

La investigación, además, reflejó que 4 de cada 10 envases de estos productos de baja calidad nutricional utilizan mensajes de nutrición como "Fuente de vitaminas y minerales" o "50% de calcio diario recomendado". Se trata de frases que la industria de alimentos incorpora en los envases para que los consumidores identifiquen a los productos como saludables. Sin embargo,  esa información muchas veces no refleja la calidad nutricional de los productos. También encontramos que 3 de cada 10 de estos productos presentan personajes en sus envases. Esto demuestra que la normativa vigente del etiquetado habilita a la industria de alimentos a incorporar información que confunde al consumidor y técnicas que buscan atraer a los chicos al consumo de productos no saludables.

Estos envases, con las técnicas mencionadas, están hoy a le venta en supermercados y kioscos. Se trata de un ejemplo más que da cuenta de la necesidad de que Argentina regule la publicidad y el marketing de alimentos. Los envases no deberían contener este tipo de técnicas de marketing cuando su calidad nutricional es baja. Además, la información presente en los envases, que es la que reciben los consumidores, debe ser clara y fácil de entender. Para esto es fundamental que exista un sistema de etiquetado frontal, es decir, una señal clara y explícita en el frente del producto, que indique el contenido de grasas, azúcares y sal. Pero esto no es lo único que hace falta. Los envases no deberían tener mensajes de nutrición que promuevan su consumo si ese producto excede el límite de contenido de alguno de los nutrientes críticos.

Otra medida importante y necesaria en nuestro país es que se informe el contenido de azúcar de los productos. Hoy no es obligatorio para la industria indicarlo en los envases. En nuestro análisis pudimos ver que el 36% de los productos no declaran el contenido de azúcar en la tabla nutricional. Este es otro punto clave a tener en cuenta al momento de diseñar una política y así garantizar el derecho de los consumidores a recibir información veraz.

La exposición constante a la publicidad de alimentos de baja calidad nutricional y la existencia de diversas técnicas de marketing en los envases impactan en el desarrollo de la obesidad infantil. El panorama se torna aún más preocupante en un contexto como el de Argentina, donde los índices de sobrepeso y obesidad infantil están en aumento. Por eso, es necesario avanzar con medidas que contemplen los puntos mencionados anteriormente para garantizar el derecho a la salud y a la alimentación adecuada de toda la población.

 

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