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Gracias por el litio

Sebastián Zírpolo
Periodista

Lic. en Comunicación Social en la Universidad del Salvador. Escribe en la revista Brando. Trabajó y colaboró en los diarios Perfil, Ambito Financiero, Infobae y El Cronista, y en la revista Noticias. Ex Director editorial de BASTION Digital.

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Sáb, 05-04-2014
Terminé de entender el desgano por la vida de Kurt Cobain, de quien hoy se cumplen veinte años de su suicidio, cuando vi la serie The Killing, un policial que transcurre en Seattle, la cuna del grunge.

Seattle está rodeada por el Lago Washington y la bahía Puget Sound y desde las partes más altas de la ciudad, en los recorridos que hacen los detectives Sarah Linden y Stephen Holder, personajes centrales de The Killing, se pueden ver los bosques donde van a parar los cadáveres de sus casos y desde donde, en una improbable línea recta, se termina en Canadá.

A Seattle se la conoce como “la ciudad lluviosa”. 970 mm de agua caen por año, que si bien es un registro menor al de otras ciudades de la costa Este de Estados Unidos, es agua que cae en forma de llovizna, incesantemente, sin parar, día tras día. Nunca llueve fuerte. Una permanente niebla espesa desdibuja los contornos de Seattle. Eso le da a la ciudad, a sus calles, un aspecto inacabado, que los realizadores de The Killing le trasladaron magníficamente a la personalidad intratable de Linden, un personaje inolvidable, y a Holder. Imposible disociar a Cobain, de lo que conocemos de Cobain a través de sus letras y sus declaraciones públicas, de esa lluvia permanente, de esa ciudad nublada.

Linden y Cobain habrían hecho una linda pareja.

Sin intenciones de hacer una biografía, dos cosas sobre Cobain que lo mantienen vigente. Una, creó el último movimiento musical-cultural hasta la fecha. El grunge, que nació del hastío a las melodías pop de Michael Jackson y Madonna, que lideraban los charts a principios de los noventa, propuso un modelo 360, como le gusta decir a los publicistas de la industria del entretenimiento, aún mucho antes de que el modelo 360 se impusiera como estrategia de comercialización. El grunge es un estilo musical, guitarras ásperas y canciones con melodía, pero también es un modo de ver el mundo, una manera algo deprimente, por cierto, que tiene los genes de la rebeldía del punk pero sin fuerza ya para salir a gritarle al mundo lo cansado que está de él. Es también una forma de vestirse (sin dudas, Holder es un policía grunge, con sus buzos con capucha y abrigos largos). Desde entonces, ningún estilo musical logró insertarse tanto en la cultura popular y trascender fronteras.

Dos, y asociado con la anterior, Nirvana fue, al menos hasta hoy, la última banda en llenar estadios con algo nuevo. Esta semana fui a hacerme el joven a Lollapalooza y no me sorprendió en nada ver que la mayoría de las bandas surgidas en los 2000, las que suenan hoy, las que más se escuchan, se parecen todas entre sí. Si Phoenix, Casablancas, Jake Bugg, Vampire Weekend, The Strokes y Franz Ferdinand (estas dos últimas no tocaron en el festival pero contribuyen a la idea) se amalgaman y forman una sola banda nadie se va a dar cuenta. Hasta las bandas legendarias que siguen girando, como Red Hot Chilli Pepppers o U2 ya son parodias de sí mismas. ¿Qué haría Cobain si estuviera vivo? Odiaría Nirvana. Pero todo indica que si no se hubiera matado el 5 de abril de 1994, se hubiera matado el 6. Tenía una lluvia de mil demonios en su cabeza.

Su canción más bella y poderosa fue Lithium. Hay mil conjeturas sobre esa canción (I'm so happy because today /I've found my friends / They're in my head / I'm so ugly, but that's okay, cause so are you / We've broken our mirrors / Sunday morning is everyday for all I care /And I'm not scared) pero la más certera es que es un himno al litio, componente básico de los medicamentos antidepresivos y para el tratamiento del trastorno bipolar. Cobain no lo sabía cuando vino a la Argentina (Velez, octubre de 1992), pero Argentina está llena de litio. Allá en la puna, debajo de los salares, tenemos la tercera reserva de litio del mundo, Kurt. Lo bien que te hubiera hecho.

En Buenos Aires hoy llueve, como en Seattle.

 

Fuente imagen: rockandball.com.ar

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