Bastion Digital Argentina

Leé mejor, mirá diferente

Ingresá con

¿La década del agro?

Paula Savanti
Analista de Alimentos y Agronegocios

-A A +A
Mié, 29-05-2013
El balance del sector agrícola en la última década depende del sector en cuestión. Los sectores más perjudicados fueron justamente aquellos que son más importantes para "la mesa de los argentinos". 

Argentina posee una excepcional dotación de recursos naturales los cuales, junto con un clima favorable y una población emprendedora y capacitada, permiten que el país se encuentre entre los productores más eficientes del mundo en la mayoría de los sectores agropecuarios y agroindustriales. Sin embargo el desempeño de los diferentes sectores en la última década ha sido dispar.  El trigo, el maíz, la carne y la leche han sido perdedores de la década, mientras la soja y el sector avícola han logrado crecer.

Las exportaciones totales del complejo agroindustrial se triplicaron (y un poco más) en el período, pasando de USD 13 mil millones a USD 43 mil millones. En la actualidad, las exportaciones agroindustriales representan un 55% del total de las exportaciones.

La agricultura en su conjunto mostró un crecimiento importante, con un aumento del 25% en el área agrícola, y un incremento en la producción total de granos y oleaginosas del 45%, pasando de 71 millones de toneladas en 2002/03 a una producción estimada en 103 millones de toneladas para el cierre de esta campaña, 2012/13[1]. En términos de exportaciones, los granos y oleaginosas (incluyendo los subproductos aceite y harina de soja) representan el 40% del total de las exportaciones del país y pagan alrededor de US$ 9 mil millones en concepto de derechos de exportación por año. 

Existe un gran debate con respecto al rol de las políticas públicas y los privados en este crecimiento. Comparando con otros países vemos que algunos han logrado resultados similares en el mismo período. Ucrania, por ejemplo, aumentó su producción en 48 millones de toneladas, o un 200% respecto del inicio del período. La producción de Brasil aumentó en 65 millones de toneladas, o un 55%. China, a pesar de sus limitantes de tierra y escasez de agua también logró un aumento del 44%, que se traduce en 177 millones de toneladas adicionales producidas en los últimos diez años. La lista podría seguir, incluyendo a Estados Unidos, India, Rusia, e incluso la Unión Europea. De modo que el fenómeno argentino, si bien impresionante, no es único, ni es resultado de políticas domésticas.

Los aumentos de producción fueron en respuesta natural a los aumentos de precios observados en los principales commodities agrícolas. En promedio, éstos han ido aumentando en un 10% año tras año durante la última década. Mientras que la soja valía US$ 200 por tonelada a fines del 2002, su cotización actual es cercana a los 520 US$/tn (representando un aumento del 150%). Lo mismo ocurrió con el trigo y el maíz, pasando de 120 US$/tn a 280 US$ /tn y de 93 US$/tn a 270 US$/tn, respectivamente, en la última década. Existen varios motivos que contribuyeron al aumento en los precios de los commodities agrícolas pero el factor más relevante es el aumento en la demanda por alimentos proveniente de los países asiáticos y de la producción de biocombustibles.

Sin embargo, las políticas agrícolas adoptadas en los últimos años sí han tenido injerencia en el desempeño de ciertos sectores, particularmente aquellos que son importantes para "la mesa de los argentinos" como el trigo, la leche y la carne; todos perdedores de la década.

En términos de producción de granos, tanto la soja como el maíz se expandieron en superficie y en producción total, aumentando un 45% la producción de soja y un 71% la producción del maíz. A pesar de la supuesta “sojización” de la producción argentina, la soja se ha mantenido estable como porcentaje del total, representando el 49% de la producción total en 2013, el mismo valor que diez años atrás.[2] Por el contrario, el trigo ha sido el mayor perdedor, con una reducción de la superficie sembrada del 43%, sólo parcialmente compensada por mejoras de productividad. En total, la producción de trigo en la última década cayó un 20%.

Al margen de situaciones climáticas que en algunos años previnieron la adecuada siembra del cereal, la principal causa por la cual los productores han elegido en contra del mismo fue la introducción de restricciones a las exportaciones. Al imponer límites al volumen exportable, se genera una desvinculación de los precios entre el mercado internacional y el doméstico, donde lo que se paga domésticamente por el trigo llega a ser un 40% más bajo que el precio que correspondería si no hubieran restricciones a la exportación (el llamado FAS teórico). Esta política que, en teoría, busca asegurar la disponibilidad de trigo en el mercado doméstico, en realidad ha desincentivando la producción del mismo. 

El maíz también está afectado por restricciones a las exportaciones, pero con consecuencias menos severas, debido a que los cupos exportables que se abren suelen ser mayores. El sector avícola, cuyo principal insumo es el maíz, se ha beneficiado de esta política que le posibilita el abastecimiento de la materia prima a un precio sustancialmente inferior al mercado internacional. Como resultado de esta ventaja e inversiones en el sector, la producción aumentó en 180% (11% anual), y las exportaciones pasaron de cero a 300 millones de toneladas en 2012. 

Las restricciones a las exportaciones también afectaron al sector lácteo y al sector cárnico - dos sectores que vieron sus exportaciones cerradas o limitadas en momentos en los que los precios internacionales llegaban a niveles récord. La racionalidad de tal política por parte del gobierno era limitar las exportaciones para asegurar una mayor disponibilidad en el mercado local, evitando un incremento en los precios de los alimentos localmente. Una vez más, el efecto fue el contrario, particularmente en el caso de la carne, en el que el ciclo productivo es largo y los efectos de una contracción tardan años en revertirse. La producción de carne es actualmente tan solo un 3% más alta de lo que era hace 10 años, y las exportaciones cayeron un 30% en volumen. Actualmente, tanto Uruguay como Paraguay exportan más carne que Argentina.  

En lácteos, tanto la producción primaria como la capacidad de producción industrial se mantuvieron estancadas durante la mayor parte de la última década como consecuencia de controles de precios domésticos, restricciones a las exportaciones y falta de rentabilidad.

En resumen, el balance del sector agro depende del sector en cuestión. Han habido claros ganadores y perdedores de las políticas gubernamentales de la última década y sólo los jugadores más grandes o los sectores más rentables han logrado continuar creciendo a pesar de políticas adversas. Los sectores más perjudicados fueron justamente aquellos que son más importantes para el consumo doméstico.

Paula Savanti es Analista Senior de Alimentos y Agronegocios en el Departamento de Investigación de Rabobank. Antes trabajó en el Banco Mundial, donde fue co-autora del Informe para el Desarrollo Mundial 2008 “Agricultura para el Desarrollo”. También trabajó en proyectos de microfinanzas en India. Es economista de la Universidad de San Andrés en Argentina y tiene un Master en Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard. 



[1] Incluye: Algodón, Alpiste, Arroz, Avena, Cártamo, Cebada, Centeno, Colza, Girasol, Lino, Maíz, Maní, Mijo, Porotos, Soja, Sorgo y Trigo.

[2] (tanto en 2005/06 como en 2009/10 se llegó a un pico del 53%, pero también hubieron años donde su importancia fue menor, como en 2010/11 y 2011/12 donde representó un 46% y 44% respectivamente).  

 

 
Fuente imagen: claudio-diz.blogspot.com
 

Danos un "Me gusta" en Facebook y seguinos en Twitter.

Registrate para hacer comentarios y recibir nuestra newsletter.

Si vos también tenés algo que decir, decilo en BASTION Digital.

 

  • nah
  • mmm
  • aprobada
  • aplausos
  • ovación

Más en Bastión

BASTION en el mundo