Bastion Digital Argentina

Leé mejor, mirá diferente

Ingresá con

Ninguna aventura

Walter Duer
Escribo viajando y viajo escribiendo

Nací en Buenos Aires en 1974. Me dedico al periodismo desde 1992 y al periodismo de viajes desde 2004. Soy autor de Boca, el libro del Xentenario (Planeta, 2004), Marcados por el destino (Asunto Impreso, 2006), Manual del buen judío (Sudamericana, 2007), Judíos in love (Sudamericana, 2009) y Fulbo (Asunto Impreso, 2012), entre otros libros. 

-A A +A
Mié, 01-04-2015

Veo las películas de James Bond una y otra vez sólo para lamentar no ser como él. El tipo pilotea helicópteros, monta camellos, se sube a una tabla de snowboard o le toca estar al mando de un submarino y el resultado es siempre el mismo: tiene un manejo de experto, algo que, considerando el tiempo que lleva aprender cada una de estas cosas así de bien y la edad promedio que los James Bond tienen en pantalla (sacando, claro, al último Roger Moore, cuyo esmoquin era totalmente incapaz de cubrir el abdomen), es imposible. Entonces, sólo me queda concluir su virtud es la capacidad de subirse por primera vez en la vida a un bote (por poner un ejemplo) y controlarlo de manera natural, como si todos los días practicara horas y horas para llegar a ese resultado.

Pues bien, me ubico en las antípodas de este personaje: al día de hoy apenas si domino una bicicleta, a pesar de que hace tres décadas que me monté a una por primera vez, sufro horrores cada vez que me tengo que subir a un kayak y la última vez que participé de una competencia de karting terminé último. Ni que hablar de las magulladuras que sigo imprimiéndole a mi automóvil, a pesar de que lo manejo varias horas por día.

Consciente de esta falta de dominio que ejerzo sobre los elementos, es que antes de comenzar una nueva actividad, empleo la política del principiante honesto: le advierto al instructor que soy, lisa y llanamente, un tronco. Lo hice con Diego, un muchacho que intentó enseñarme a cabalgar en la estancia La Candelaria, ubicada en Lobos, provincia de Buenos Aires. Pero también con la niña que me dio un palo de golf en el Sheraton de Montevideo, con el muchacho que me proveyó un arco y una flecha y me puso frente a un blanco en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos o con el joven que me tendió una tabla de surf para que me parara sobre ella y practicara stand up paddle sobre las calmas aguas del Río de la Plata, apenas a veinte kilómetros de mi casa. “Prefiero un principiante honesto a esos tipos que, porque se subieron dos veces a un caballo, se creen que son expertos y hacen desastres”, me confesó Diego en la mitad del trayecto. Incapaz de mover ningún músculo de brazos ni de piernas para no dar ninguna instrucción equívoca al corcel, sólo atiné a sonreír.

Esta inhabilidad no me impidió probar cuanta cosa riesgosa se me cruzara en el camino (no llegué al extremo del hombre aquel que, en St. Croix, decidió ingresar a un mar  con oleaje respetable con su peluquín puesto). Incluso, avancé con la idea de hacer rafting en el río Mendoza luego de que me hicieran firmar una declaración en la que me hacía responsable “ante pérdida, daño o muerte” y el cartel de “Entre a su propio riesgo” ubicado en el acceso al Parque Nacional Arikok de Aruba no fue suficiente para detenerme.

Eso sí, una vez que ya experimenté alguna actividad, probablemente la tache de mi lista de pendientes y no la repita. Esquié en Bariloche en un lejano 1992. Todo bien, controlé los esquís, hice algunas bajaditas y no me quebré la cadera. Positivo. Lejos estuve de quedar alucinado y con ganas de repetir. Por eso, cuando me llevaron a conocer Valle Nevado, un centro de esquí cool en las afueras de Santiago de Chile, observé con una sonrisa cómo la gente se montaba sus trajes, se ponía a hacer las filas eternas para ascender a las cumbres y se levantaba sus antiparras dejando entrever la marca blancuzca que ese implemento les había dibujado en sus rostros amorenados por el sol reflejado en la nieve… y me fui a tomar un chocolate caliente al bar. 

  • nah
  • mmm
  • aprobada
  • aplausos
  • ovación

Más en Bastión

BASTION en el mundo